sábado, 11 de agosto de 2018

Filipinas 5. Tulay ng Kabataan (ANAK)

Hola amigos, ¡hola desde Manila!

El título de la entrada de hoy te parecerá extraño, es tagalo, el idioma de aquí, y significa literalmente “Puente hacia Dios”. Bonito significado, pero más bonito aún lo que hay detrás. TNK (en abreviatura) es una asociación que se dedica a recoger niños de las calles, os prometo que estos son los que más sufren, y ayudarlos. Os cuento.

El Padre Matthieu Dauchez es un sacerdote francés que cuida de estos centros, quizás le conozcáis por un par de libros que ha escrito contando las experiencias de estos niños:  “Mendigos del Amor” y “El prodigioso misterio de la alegría”. Son hermosos pero fuertes, así es la cruz.

Ayer estuvimos allí y tuvimos oportunidad de conocerle, ver el centro, estar con los niños, participar de la oración ante el Santísimo que hace cada viernes. Salí conmovido. Impresionado. La impresión que me dio el Padre Matthieu fue buenisima, un cura normal, con gran celo por el apostolado, con gran amor a los niños y cuidado de las cosas De Dios. Sin querer ser protagonista de nada, y eso que la obra que está haciendo es inmensa, hasta el Papa la visitó en su viaje a Manila hace tres años. “Los libros que he escrito no son míos, son de los niños”, "yo no puedo llevar a los niños a Dios pero si puedo llevar a Dios a los niños”. En todo lo que nos decía, continuamente se quitaba mérito y hablada De Dios.


Los niños que están aquí... simpatiquísimos. Saludando con mucho afecto y buscando la bendición de los visitantes. Nadie diría las historias que hay detrás. Niños que vivían  solos en las calles, escapados de sus casas por maltratos y abusos de sus propios padres y hermanos; niños chatarreros, dedicados a clasificar desperdicios de grandes basureros a las afueras de Manila para luego venderlos; niños tatuados, pertenecientes a bandas desde muy pequeños; niños vendedores y consumidores de droga. Es real. Y nadie lo diría. TNK es un milagro.


Una hora estuvimos delante del Santísimo. Rezaban y cantaban, se arrodillaban y hacían peticiones. Que deciros... tratad de imaginárnoslo, por favor. Durante esta Oración la semana pasada me contaba mi compañero que Pablo que entró a rezar un policía, estuvo unos minutos de rodillas y se marchó. Después le contaron que ese policía había sido uno de esos niños abandonados en la calle, invitado por el Padre Matthieus y su equipo a empezar una nueva vida.


Dios cambia los corazones más rotos, en medio del destrozo el actúa, ese policía es una prueba, la sonrisa de los niños también lo es. Es real. Os pido oraciones, y recomiendo leer alguno de sus libros.


Os seguiré contando. 


Un fuerte abrazo desde Manila, ciudad de esperanza.






5 comentarios:

GUSTAVO MONTALVO dijo...

Sin palabras ! !. Rezamos !.

Angeles Nilyec Gonzalez Carreño dijo...

Rezamos!

Unknown dijo...

Que hermoso ese trabajo apostólico y cuanta humildad. Pero el Señor no se deja ganar en generosidad y permite ver de vez en cuando los frutos. Bello testimonio del.policía . Muchas bendiciones, rezo por ustedes

Joaquin Mejia dijo...

Welcome to the Philippines,Father Patxi

gosspi dijo...

Una Alegria enorme vuestra labor...se llena de AlegriA Y DE ESPERANZA LA IGLESIA ENTERA!!!Os tengo en mi oración!!