jueves, 17 de noviembre de 2011

¿Saldremos de la crisis?

Hola hola, querido lector:

Últimamente puede verse en la calle que las conversaciones cotidianas de la gente han cambiado. La preocupación por el problema de la economía se manifiesta. Conceptos como "prima de riesgo", "euribor", "intervención" o "IBEX" aparecen cada vez más en las charlas que menatenemos diariamente con nuestros amigos y familiares. Y es que, señoras y señores, estamos en crisis. Y es grave.


Si uno se va al dispensario de Caritas de cualquier parroquia del país, le será fácil encontrarse, en busca de ropa y alimentos, a familias que han perdido todos sus bienes materiales y empleos, familias que jamás se habían visto en la necesidad de pedir ayuda. Mas aún, la crisis la estamos notando todos, si no en nosotros, en algún amigo o familiar. El coste de la vida es hoy más caro y el dinero para pagar ese coste más escaso. ¡Cuantos cientos de miles de personas están sufriendo las consecuencias sin tener culpa ninguna!

La lógica nos lleva a pensar que para resolver problemas económicos hay que aplicar a la economía las soluciones adecuadas: que si quitar por aquí, que si poner por allá... ¡lo que sea con tal de llegar a los niveles de antes!

Y sin embargo, desde mi punto de vista, nuestra crisis tiene una raíz muchísimo mas profunda que la de las monedas y los billetes. Estamos ante la crisis de la caridad. Y esa es aún más grave.

Detrás de índices de mercados que suben y bajan como montañas rusas; detrás de compras y ventas de acciones de empresas más o menos conocidas; detrás de las cifras de los nuevos paradosque aparecen cada mes; detrás de las contrataciones y los despidos... ¡hay personas! Y, por tanto, hay relaciones humanas entre ellas.

Es innegable que la búsqueda del enriquecimiento propio por parte de algunos ha llevado a otros al empobrecimiento, que el tratar de vivir por encima de las posibilidades y aparentando lo que no se es ha provocado caídas en picado que aún se están pagando. Codicias, envidias y fariseísmos aparecen detrás de esta enorme crisis de la caridad.

La caridad (que es cristiana, por cierto), expresada en el "amáos unos a otros como yo os he amado" de San Juan, se arraiga en el corazón de cada hombre y le hace crecer como persona en cuanto que la pone en práctica con los demás.

Allá donde hay hombres debe aparecer la caridad, también en la economía, aunque los índices de las principales Bolsas mundiales sean incapaces de pesarla, medirla, contarla y hacer que aparezca en un gráfico de barritas.

Corresponde a los políticos vivir en esta caridad. Corresponde también a los banqueros y empresarios. Corresponde a los trabajadores de las empresas más pequeñas. Nos corresponde a todos.

¿Las medidas económicas adecuadas nos sacarán poco a poco de la crisis económica.? Probablemente. Pero, sin caridad, volveremos a estar igual o peor una y otra vez. Y esta caridad no la hace el Dow Jones sino que la construimos entre todos.

No se qué nuevas leyes tendremos en esta legislatura que comienza, ójala busquen el Bien (con mayúsculas), pero si se que, si el amor en la verdad no las rige, la crisis del corazón del hombre se hará mas y mas grande.

No dejemos de mirar a Dios, y de mirarle en la cruz. Él, y ahí, es quien mejor puede enseñarnos qué es y cómo se hace eso de la caridad.

2 comentarios:

rocioesther dijo...

Patxi..si es así nos falta CARIDAD....solo con Fé y sabiendo que con oración y mucho unión podremos pensar que así podemos construir trabajo...Gracias

Maria del Rayo dijo...

UUUUUUUUUUFFFFFF!!
Si solo amaramos poquito.
El mundo cambiaría.
SL2!!