Querido lector... Cuando eres cura vives muchas situaciones muy diversas cada día. Puedes estar triste y consolando en la pena a unos padres que están enterrando a su hijo, y media hora después estar alegrándote con otros en el bautizo de su bebé. Pasas en un momento de estar escuchando y tratando de ayudar a una familia sin recursos de ningún tipo a compartir la ilusión y la alegría de un grupo de jóvenes que se han reunido para rezar y pasar la tarde. Ves penas, alegrías, sufrimientos, sorpresas, ilusiones... Ves todo en todos. Ser sacerdote es precioso.
A veces tocan situaciones de especial dureza, ya he mencionado algunas: funerales inesperados, situaciones familiares dramáticos... Pero ninguna tan dura como la que me tocó vivir ayer. Nunca me había pasado directamente. Ayer un chico vino a la parroquia para pedir la apostasía.