martes, 12 de febrero de 2013

Gracias Dios

¡Hola, hola, hola!

Querido lector... Aún tengo en mí esa sensación que me vino ayer por la mañana al enterarme de que el Papa había presentado su renuncia, la cual será oficial a partir del 28 del presente mes. Es una sensación extraña, mezcla de sorpresa agradecimiento, admiración y alegría.

Me encontraba por la mañana en un curso sobre el uso de internet y las redes sociales junto con otros sacerdotes de la diócesis. Acabábamos de tener la primera charla acerca de la rapidez a la que circulan las noticias gracias a este gran contiente digital que es internet, y estábamos teniendo un rato de descanso entre bromas, risas y experiencias acerca de lo que cada uno hace en el blog, Twitter, Facebook o pagina web parroquial.



De repente a un amigo sacerdote le llegó una foto al Whatsapp. Estaba tomada a la pantalla de un ordenador que recogía la noticia de una agencia que afirmaba que Benedicto XVI había presentado su renuncia como Sumo Pontífice. No me lo creí, le dije que tenía que ser una broma. De hecho, en la charla que acabábamos de recibir, nos habían hablado de la cantidad de noticias falsas que rápidamente se divulgan gracias a la fuerza de internet.

En seguida los móviles de todos los presentes empezaron a echar chispas de tanto vibrar. "El Papa se va", "Benedicto ha renunciado"... Los mensajes no paraban de llegar. Yo seguía sin creermelo, hasta que un amigo sacerdote me mandó el mensaje clave: "es oficial". Esto ya no podía ser una broma.

A partir de ahí ya sabéis, ¡revuelo informativo por todo el mundo! ¡La noticia más importante del día! ¡De la semana! ¡Del mes! ¡De muchísimo tiempo! Y entre tanta información yendo y viniendo, a mí me vino esa extraña sensación en la que solo me sale dar gracias a Dios.

Gracias a Dios por la grandeza de este hombre que ha querido llamar a guiar la Iglesia. Gracias a Dios porque sus escritos, salidos de una mente prodigiosa, me han acompañado y formado en mis años en el seminario. Gracias a Dios por haber podido compartir con él y otros cientos de miles de cristianos la alegría que da el ser Iglesia juntos. Gracias a Dios por haber podido participar en su primera JMJ en Colonia y en la última en Madrid. Gracias a Dios porque su vitalidad me ha enseñado que la verdadera vocación del sacerdote es entregar la vida en todo lo que uno hace, sin ahorrarse nada. Gracias a Dios por haber podido conocerle mejor a Él gracias a este Papa.
Benedicto XVI ha dado al servicio de Dios y de la Iglesia. Hay quien critica que renuncie... si, curiosamente los mismos que criticaban que Juan Pablo II no lo hiciera. Su presentación de renuncia muestra la profunda humildad con la que ha ejercido todo su ministerio como sacerdote, en unos años de papado difíciles que ha afrontado con gran valentía y ejemplo para todos los cristianos.

Su renuncia es loable, admirable, y a mí me deja muy tranquilo. Se que Dios enviará otro gran pastor a la Iglesia, y que Benedicto XVI no dejará de interceder y rezar por ella, tal como ha declarado.

Es una sensación rara, querido lector, si, pero no mala sino de profundo agradecimiento por Benedicto XVI.







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2 comentarios:

Maria del Rayo dijo...

Su Santidad Benedicto XVI ha sido un gran Papa.
Sigamos orando por él y por su sucesor.
Gracias.
DTB!!

Anónimo dijo...

¿Santidad? Todos somos pecadores, hasta este personaje mal llamado sumo pontífice necesita la salvación a través de Jesucristo, es hombre igual que tu y yo...