¡Hola, hola, hola!Querido lector, se me ocurre hoy hablar de la vocación particular a la que Dios nos llama. Muchas veces la gente joven nos pregunta a los sacerdotes a propósito de ella, de cómo Dios llama, de cómo hay que responder. Vemos como se acentúa demasiado entre algunos cristianos el pesimismo a propósito de la falta de vocaciones... Ante esto hay que decir que la crisis no es de vocaciones sino de respuestas, ¡pues Dios sigue llamando! Y añadir que tanto mal augurio entre nosotros ahoga a la Iglesia: ¡que poco se habla de tantos y tantos jóvenes valientes dispuestos a poner en juego su vida para seguir al Señor! No son mayoría... ¡pero los hay! Tampoco los doce apóstoles lo eran.