viernes, 28 de abril de 2017

¡Entrega de la vida!

Querido lector...

El otro día me lo decía un joven: "no quiero nada, no se que me pasa, lo tengo todo pero no quiero nada con Dios, me duele la rutina y al mismo tiempo me conformo con ella"

¿No te ha pasado nunca que caes en la cuenta con dolor de que el apoltronamiento se ha adueñado de tu vida? La rutina nos va poco a poco adormilando y un día nos damos cuenta de que nuestra fe está más débil, nuestra esperanza parece no encontrar donde agarrarse y nuestra caridad se convierte en hacer lo justito para no cansarnos e implicarnos demasiado. La tentación de la tibieza siempre está presente en nuestras vidas, no es raro, no hay que escandalizarse, pero al mismo tiempo no hay que acostumbrarse a ella.


¡Entrega de la vida! ¡Entrega de la vida! La entrega es la medicina contra la vieja y vomitiva señora tibieza. Si has visto que la rutina te vence es porque también antes has visto que en la verdadera entrega a Dios está la felicidad. Los momentos de tibieza son ocasiones estupendas para renovar nuestra entrega de amor por un Dios que se ha entregado primero por nosotros. 
La fe crece en la medida en que se pide, confiesa y pone en juego delante de otros. La esperanza aumenta en la medida en que se sale de uno mismo y se pone todo en manos de Dios. La caridad cambia el mundo en la medida en que no nos guardamos nada para nosotros mismos y amamos a todos.
Lo que voy a decir es fuerte, pero real: es peor vivir en continua tibieza que vivir negando a Dios. ¡No a las medias tintas! No hacen bien a Dios. No te hacen bien a ti. No hacen bien a los demás. No las necesitamos. Cristo merece la vida entera, el Amor lo merece todo. Es Dios, y si no: no es nada.
Hasta otra entrada, ¡Dios te bendiga!

2 comentarios:

Hija de Jesús y Maria dijo...

Muchas gracias por tus reflexiones. Dios te Bendiga Eternamente.Te pido oraciones .Yo también por ti por todos los Sacerdotes gracias porque sin vosotros no tendríamos la Santa Eucaristía donde viene Jesus.Gema

gosspi dijo...

Que bien lo dices....ayyy la tibieza, que cuando la empiezo a oler...me dan escalofrios.
Pero que gracias a la oracion constante que bien se sale de ella....me ha encantao.