jueves, 6 de octubre de 2016

La soledad y sus tiritas


Hola amigo lector. Titular que me encontré el otro día:

"La soledad, una enfermedad que podría convertirse en epidemia"

¿Impresión? Agradecido de que estos problemas comiencen a salir en los periódicos. Poco sorprendido, todos nos encontramos con personas que se sienten solas a diario. Preocupado por la gravedad del asunto. Y algo contrariado por lo de siempre: ya nos estamos otra vez escandalizando de aquello que nosotros mismos fomentamos.


Si, si. Vivimos en un mundo en el que se nos bombardea con que el individualismo es el mejor modo para que los demás no nos hagan sufrir, al mismo tiempo que dicho individualismo nos hace estar cada vez más rotos. Rodeados de gente, pero solos.

Estamos perdiendo el significado de lo que es amistad. Cientos de personas aparecen con la etiqueta de "amigos" en nuestro Facebook, y sin embargo sentimos que nuestra vida poco parece importarles, a la par que poco parece importarnos la suya. Llegamos a pensar que la amistad son relaciones efímeras con personas que están lejos. Incluso nos pone tristes ver sonrientes fotos en las redes sociales, ya no distinguimos lo que es normalidad de postureo. ¿Qué podemos hacer?

Hay una ecuación que puede formular bien la situación: a menos Dios en una sociedad, mas tristeza y soledad. Es así. Buscamos llenar y llenar ese vacío con otras cosas en las que poner el corazón. No nos engañemos, no funciona. Los demás cada vez nos hacen más daño, ¿y nosotros a ellos? Falta perdón. Falta sentirse perdonados. Falta Dios.

Occidente, orgulloso de su revolución por quitar a Dios y ensalzar al hombre, está herido y enfermo por los daños colaterales de su decisión. El diagnóstico está claro, pero es duro aceptar que la medicina pueda ser la misma de la cual se ha renegado tantas veces. No es cuestión de pastillas y ayudas económicas, necesitamos, otra vez, apertura a la trascendencia, aunque no todo vale.

Muchos buscan en la New Age y la espiritualidad "paulocohelizada" llenar aquello que el corazón reclama. Son tiritas para parar un desangre. Seamos sensatos: somos personas. El corazón de las personas solo se llena con el amor de otras personas. Solo si Dios es una persona, si es como yo, mi corazón puede ser colmado. Quizás no sea tan descabellado buscar a Jesucristo, pedirle a Él que me encuentre, volver una vez más a Él.

Y algo más: ¿qué hacemos por aquellos que a nuestro alrededor se sienten solos?, ¿cómo ayudamos a los heridos por la tristeza y la fatalidad de una vida difícil? Somos cristianos, nuestra respuesta no puede ser un "¡que se apañen!". Seamos coherentes. "Ya les llegará el Amor de Dios". Bien. ¿Y si Dios quiere servirse de ti para llevárselo?

Un abrazo, amigo lector, hasta otra entrada.

1 comentario:

Jesus Salmeron Barriopedro dijo...

la verdad es que lo primero para parar la soledad son los amigos y hoy en dia la gente tenemos cada vez menos y para la soledad de los demas es dificil que no imposible hacercarse a ellos con la palabra de DIOS pero bueno se intenta