jueves, 13 de agosto de 2015

¿¡Estamos seguros de qué va eso del Sínodo!? :)

¡Querido lector!

¡Caluroso verano! Y en estos días veo que las noticias acerca del próximo Sínodo sobre la Familia no cesan. ¡Qué bien que se hable de lo que se mueve en la Iglesia! Pues no... sinceramente a mi me da algo de desazón, creo que tenemos un problema de comunicación. Para hacérnoslo mirar.

¿No tienes, amigo lector, la sensación de que parece que de lo único que habla el Sínodo es de la comunión a las personas separadas que han iniciado una nueva convivencia? ¿Es que no se preocupan los Obispos de otras cosas? ¡Si! Aquí están todos los temas que se van a tratar. Pero las continuas noticias en los medios de comunicación sacando de contexto cada palabra que el Papa pronuncia en la que aparece la palabra "matrimonio", o "unión", o "divorcio", nos nacen pensar que no hay más. Yo lo veo y pienso, "bueno, tristemente es normal, ¿que podemos esperar de estos medios?". 


Lamento que esta obsesión por el monotema que nos hacen creer que es el Sínodo ha pasado a muchos medios de comunicación con el apellido de católicos. Importantes webs de mucha influencia entran en este juego y centran la problemática de lo discutido por los Obispos en una pura cuestión legalista sobre este tema y sobre lo que se permite y lo que no. ¡Y es un error! ¡Nos la están colando! Se llama "Sínodo  sobre la familia", no "Sínodo sobre los separados que viven con otra persona", ósea, que la problemática es otra y es mucho mayor.

En mi opinión pequeña de cura de pueblo que sigue lo que se ha ido diciendo a lo largo del año y pico que llevamos con estos temas creo que el Sínodo no pretende centrar la discusión en esta cuestión, y al abordarla no pretende quedarse en la mera norma, aunque muchos católicos, y, desde luego el mundo, piensen que si. Creo también que se está subestimando al Papa, como si no tuviera ni idea, cuando es al revés. 

Francisco ve mucho más allá de la moraliza fácil el gran problema que tenemos hoy con la destrucción de la familia, movida por la cultura del descarte y la ideología de género, que están haciendo en pocos años que miles de niños, jóvenes, adultos, ancianos, novios, matrimonios, divorciados, hijos, padres, abuelos, tengan heridas profundísimas que les causan un dolor y una infelicidad enorme.

El Papa y el Sínodo ven lo que están sufriendo el hombre y la mujer de nuestro tiempo. Cualquier observador no demasiado listo puede darse cuenta también. El Papa y el Sínodo no buscan la condescendencia de la doctrina de la Iglesia con los lobbies que pretenden destruir la familia. Al revés, quieren poner de manifiesto esta problemática y evitar la ideologización de la fe, pues lo nuestro no son las guerras ideológicas sino las batallas de la misericordia (la vida de cualquier Santo y la de Cristo nos confirman esto). El Papa y el Sínodo ven mucho más allá de nuestros simplones moralismos éticos sobre el bien y el mal y quieren curar lo profundo de la herida, no limitarse a tiritas que tapan y no sanan.

No es casualidad que el Evangelio hable continuamente de no juzgar y de la falta de misericordia. No es casualidad que Francisco haya convocado en este tiempo el Año de la Misericordia. No es casualidad que el Evangelio insista una y otra vez en ir a por los que más sufren. No es casualidad que Francisco tenga una y otra vez gestos y palabras con las nuevas formas de sufrimiento que nuestra cultura insiste en promover.

Lo primero para curar es ponerse en dolor de la herida del otro. Es lo nuestro. Es difícil. ¡Es apasionante!

Oraciones por el Sínodo, y mejor no entrar en el juego simplista que tantas veces quieren vendernos. ¡Hasta otra entrada, amigo lector! Dios te bendiga.



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