jueves, 16 de abril de 2015

iDecálogo 3. La clave, el testimonio

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Querido lector, es probable que si lees este blog seas de esos que están preocupados por llevar a Dios a la gran vorágine del continente digital, y seguro que en esa admirable intención tienes muchas dudas sobre cómo hacerlo y te habrás equivocado muchas veces. Me preocuparía si me dijeras que en evangelizar en la red no caben dudas posibles y jamás has dado pasos en falso.

Una de las grandes dificultades que nos encontramos es la de la incoherencia. ¡Cuántas veces se usan las redes sociales para falaciar sobre la propia vida y proyectar una imagen idílica de quienes somos! ¡Qué de veces se utiliza la seguridad y el cobijo de estar detrás de una pantalla para atacar y defender una cosa y su contraria al mismo tiepmo y con la misma pasión, sin importar a quién tenemos delante y a quién nos llevemos por delante!

Frente a estas miserias solo hay un modo posible en que el el cristiano puede presentarse en internet, que curiosamente coincide con el modo de estar en cualquier otro lugar: ¡con coherencia! Por favor. Porque la coherencia habla de la integridad de la persona, de la seguridad firme en aquello que expresa desde lo más profundo del corazón. La coherencia, amigo, habla de Dios, evangeliza.

No hay que tener miedo a dar testimonio coherente de vida en internet. Separar vida fuera de la pantalla y dentro de ella es un error grande. Me encuentro muchas veces con personas que, aparentemente, viven buscando poner a Dios en lo que hacen y luego ponen auténticas burradas en la red social de turno, o dejan a un lado la caridad en el trato con cualquiera que no les guste lo que pone en Twitter, o hacen de la fe una ideología más a defender de malos modos.

Otras veces me encuentro lo contrario, personas que ponen tweets muy bonitos y que parecen interesarse mucho por el testimonio ante los demás y el diálogo coherente con ellos, de muy buena forma, pero que luego son otra persona cuando están contigo, incapaces de hacer o decir nada a propósito de Dios y por Él.

Para poder dar testimonio es necesaria la coherencia, ¡la normalidad! El cristiano ha de hablar de todo para dar luz a todo, opinar desde la certeza que nos da la fe iluminando nuestra razón para mostrar a la libre corriente de quienes piensan todos igual que hay otra mirada posible sobre la realidad que nos rodea. La mirada del Evangelio. La realidad es más hermosa cuando se muestra desde Dios, no pongamos obstáculos incoherentes a testimoniar esa luz nueva. ¡Somos cristianos! Allá donde estemos.

Hasta otra entrada, amigo, Dios te bendiga.

@PatxiBronchalo

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