lunes, 27 de abril de 2015

¡Continúa la Javierada!

¡Querido lector!

Tomando el segundo café contra el sueño en esta mañana de lunes sigo con la sonrisilla tonta de quien está contento por el fin de semana vivido en la Javierada este año. ¡Si! Un año más los jóvenes de la diócesis hemos peregrinado con alegría al lugar del nacimiento del gran Santo, Francisco de Javier. Quizás tu que lees esto también has estado.

¿Cuántas veces has venido ya? Ayer me preguntaba esto a mi mismo y trataba de contar con los dedos. Muchas. Doce. La primera con mis amigos adolescentes de mi parroquia de San Simón de Rojas, está última como cura con mis chicos de mi parroquia de la Asunción. ¡Se está tan bien viviendo en la Iglesia!
Mientras me termino el café, al que, por cierto, tenía que haber puesto algo más de azúcar, quería compartir estas lineas blogueras interneteras sobre cosas que me han ayudado y siguen ayudando mucho en mi vida después de estas peregrinaciones.

Primera. ¡Que lo hemos vivido en Javier ha sido real! No ha sido una buena peli de ciencia ficción, ni un mágico cuento de fantasía, ni un sueño maravilloso de esos que te gustaría no despertar. ¡Que no! ¡Que ha sido verdad! ¡Las cosas de Dios son ciertas, sus promesas, sus llamadas, su presencia continua es real! Lo que a ti y a mi nos ha sucedido es verdadero, es un regalo maravilloso. Y los cuentos de hadas déjalos para Disney Pixar.

Segunda. Si esto ha sido verdad... ¡Vamos a seguir cuidando este regalo! Me dirás que en una peregrinación es más fácil vivir en la presencia de Dios. Parece lógico, pues cuatrocientas personas rezamos juntas, celebramos la Eucaristía juntas, ¡compartimos todo juntas!, son un apoyo extraordinario para la fe.  Y me dirás también que en tu día a día no es tan fácil: en tu casa, en tu instituto u universidad, en tu trabajo, ¡hasta en tu parroquia!, no llegan a comprender esa sonrisa boba de lunes y la masa apática amargada rutinosa terminar por apagar la llama de fuego en el corazón que Jesús ha prendido este fin de semana. Frente a eso recuerda: ¡Dios siempre está contigo! Estés donde estés, suceda lo que suceda, venga lo que venga, Él nunca te abandona. Pon medios en tu vida para seguir avivando ese fuego: cuida la oración, la Eucaristía, tu grupo de amigos en la parroquia. ¡Siempre hacia delante!

Y tercera. ¡Cuéntaselo a todo el mundo! Esa vorágine hastiada que te rodea necesita a Jesucristo aunque no lo sepa. ¡Él es la solución a sus aburridas vidas sin sentido! Si de verdad conoces a Dios y te hace feliz, no te que quepa la menor duda de que tienes en tus manos la medicina capaz de sanar las heridas más profundas y arreglar los corazones más rotos. Nada ni nadie se le resiste al Crucificado de la Sonrisa. No te lo calles, no te lo guardes para ti, que todos lo sepan, ¡Cristo está vivo y cada vida le importa!

Termino mi café, amigo lector. Ahora a ti y a mi nos toca lanzarse con alegría a seguir esta conquista de corazones para Dios. ¡A por ello! ¡On fire! Y que tengas buen día y Dios te bendiga.

#HastagOtraEntrada

@PatxiBronchalo



1 comentario:

rocioesther dijo...

ME ENCANTO VER LAS SONRISAS DE LAS FOTOS ESO LO DICE DE VERDAD SE RIEN PORQUE EL CORAZON SE HA HINCHADO DEL AMOR DE JESUS,,,,, OTRA VEZ MAS ERES UN BENDECIDO .....un abrazo muy grande Padre!!!