miércoles, 11 de marzo de 2015

Once de marzo. ¿Dónde estaba Dios?

Querido lector…

Once años hace de aquel trágico once de marzo de dos mil cuatro cuatro en el que sentimos más cerca que nunca la barbarie, la atrocidad y el miedo ante el mal que el hombre es capaz de llevar a cabo. Seguro que todos los que por aquella fecha teníamos uso de razón recordamos milimétricamente dónde estábamos cuando recibimos la noticia y cómo se desarrolló el resto de la jornada desde aquel momento terrible.

"¿Bombas dentro trenes en Atocha?" "¿Pero eso está a veinte minutos de aquí?" "¿Pero mi padre va todas las mañanas en tren a esa hora a trabajar a esa misma estación?" Preguntas que me hacía asombrado y con ganas de llorar al llegar al instituto y escuchar lo que pasaba de labios de la profe de lengua. Miedo.
Preocupación y horror entre todos los compañeros. Raro es quien no tuviera un familiar o un amigo que tuviera que pasar cada mañana por esa estación. Y la pena iba en aumento conforme iban pasando las clases y cada profesor nos iba dando el parte salido de las últimas noticias que en directo se esforzaban por dar los periodistas de todas las cadenas. Veinticinco muertos. Cincuenta. ochenta. Noventa y seis. Ciento veinte. Ciento setenta y cinco. Ciento noventa y ocho. Muchísimos mas de lo que cualquiera puede soportar.

Recuerdo llamadas para saber que familiares y amigos estaban bien, horas interminables de clase queriendo volver al hogar, un silencio sepulcral en el metrosur y en el autobús de camino a casa, testimonios terribles de continuo en los noticieros… Y recuerdo que en aquel día tan terrible… En aquel día tan terrible fue la primera vez que me pregunté con seriedad: ¿Dónde está Dios? ¡Dónde está Dios¡ Se que muchas personas hoy se siguen haciendo esta pregunta. No solo ante aquello sino ante todo el sufrimiento que nos rodea.

Yo escuché la respuesta un par de días después en la manifestación de repulsa contra los atentados. Se
la pregunté a un sacerdote con el que fui. ¿Dónde está Dios? ¿Dónde está ese Dios que es tan bueno? ¿Por qué si es tan bueno permite esto? Su respuesta en medio del tumulto de personas silenciosas en medio de la lluvia fue amable y segura, breve y contundente. Y luego más silencio y más lluvia. "Dios estaba sufriendo dentro de esos trenes", dijo.

Con el paso del tiempo aquel adolescente que era yo ha podido entender y experimentar esa respuesta tan sencilla y a la vez tan difícil. Por eso seguimos a un Dios crucificado y sufriente ante la barbarie que los hombres son capaces de cometer.

Son muchas las heridas que aún quedan hoy de aquella mala fecha. Miles de personas las que han quedado marcadas de por vida. Ojalá un día todo pueda esclarecerse y haya justicia. Hoy una oración por todas ellas al Dios de la Cruz.

Te enlazo también el testimonio de un sacerdote que estuvo en Ifema escuchando con los familiares de las víctimas aquella noche. Vale la pena.

Hasta otra entrada, amigo lector, Dios te bendiga.


1 comentario:

rocioesther dijo...

Si muy cierto Dios esta en esos Trenes!!! Solo el Hombre alejado de Dios se encadena al diablo.....y a matar por hacer sufrir!!!Si un sacerdote debe acompañar siempre a tantas personas que sufren ante la barbarie de otros alejados muy alejados de la Cruz de Cristo!!!